martes, 12 de enero de 2010

Carta de rendicion

En mi vida, que es como un rap, nunca estuvieron bien vistas las canciones de amor.
Si viviera cerca del mar, metería esta carta en una botella y empezaría escribiendo: "¡Socorro!".
Es peculiar la historia que te voy a contar, no se si se habrá dado un caso similar.
Supongo que nos pasa a los escépticos.
O a los locos.
El caso es que he sido raptada por mi propio cuerpo.
Todo empezo cuando mi corazón, ese músculo estúpido que funciona por impulsos, se aprendió tu nombre. Al principio no me preocupé. Es natural cuando te enamoras que pasen estas cosas. Que esté tonta todo el día, con ganas de verte o tocarte. No me preocupó la pequeña rebelión que se había dado silenciosa y camuflada, todavía torpe y desordenada, pero fuerte.
Cuando quise darme cuenta, el corazón había contagiado cada músculo de mi cuerpo, y los músculos de mi cuerpo se habían enamorado de los músculos del tuyo.
Y así, mis brazos sueñan con abrazarse a tu cuello, mis nalgas solo descansan pegadas a tus caderas, mis piernas se niegan a dar un paso si creen que las voy a llevar lejos de las tuyas.
Mi nuca fantasea con los besos de tu boca y mi pecho quiere escuchar los latidos de tu corazón, que se chocan con los míos y hacen canciones que nunca había escuchado.

Ahora que mi cuerpo descansa, me he quedado a solas con mi cerebro y hemos decidido firmar la rendición.
P.D.: Empiezo a sospechar que mi cerebro se rindió hace tiempo.


By: Pachuli

No hay comentarios:

Publicar un comentario