BLANCO.
By Pollo Frito
Poesia de la calle, poesia de la vida
Soy la estrofa de un poema que lleva siglos brotando…
Siempre fui una vieja loca. Ya lo era a los cincuenta años; lo soy desde los siete.
Sucedió entonces, cuando tenia siete años (y de eso hace ya siglos) que caminado un día de viento me dio en toda la cara una gran hoja de árbol. Al apartarla de mi cara, asustada, leí muy claramente:
“Voy a caminar junto a ti, intentando alcanzar tu sombra, para poder acariciarte sin que tú te des cuenta”.
El viento soplaba fuerte y yo me quedé ahí plantada durante horas, repitiendo esa frase en mi mente, dejándome acariciar por el aire.
Desde aquel día mi única obsesión en la vida fue encontrar el árbol del que brotaban poemas. Caminaba por el pueblo, por los campos, por las colinas mirando los árboles, buscando un nuevo verso.
Jamás me casé, nunca tuve hijos, ni conocí más amor que el que sentía por aquellas palabras. Los días pasaban y yo no podía recordar el color del suelo de mi pueblo. A pesar de los años nunca perdí la esperanza, pero mi cuerpo se desgastaba. Primavera, verano, otoño, invierno, primavera, verano, verano, verano, verano…y sucedió que, setenta y tres veranos después, un día en el que el sol ardía impasible tuve que parar.
Me dolía todo el cuerpo, tenía calor, sudaba y busqué cobijo del sol.
Ahí, plantada de nuevo, me di cuenta de que toda mi vida había sido una vieja loca y reí con desesperación.
Una brisa acariciaba de nuevo mi cara, mis manos, mi pelo, mis pies…y al mirar mis pies vi que estaba cobijada a la sombra de un gran sauce, y que su sombra acariciaba a la mía y el viento me disolvió en el aire y me fundió en el gran sauce en el que habito y en el que existo como la estrofa de éste poema que lleva siglos brotando…
BY PACHULI CARACOL.
Ayer ví unos zapatos deshabitados en medio de la calle.
¿Dónde estaba su dueño?.
¿Estaba andando por la calle tan tranquilo y de pronto salió volando?.
O fue desnudándose poco a poco y dejó esos zapatos en medio de un paso, asombrados, derepente abandonados sin saber a dónde ir. Patidifusos (sin patas). Unos zapatos sin pies, ni piernas ni persona que les dirija.
Tal vez era una persona que había elegido unos zapatos demasiado grandes, demasiado pesados, demasiado ambiciosos y, cansada, decidió seguir descalza.
Por un momento pensé en acercarme y ponérmelos, pero yo ya tenía mis propios zapatos, no podría caminar con dos pares puestos. Tuve la idea de ponerles un cartel: “Adopte unos zapatos”, pero me dio vergüenza, no sabía nada de ellos…
Decidí seguir caminando como si nunca hubiera visto semejante escena, miré al frente y apreté el paso sin mirar atrás. Pero en mi mente se quedó grabada esta imagen, y no se si podré olvidarlo nunca… qué vergüenza…
By Pachuli Caracol
Yo era feliz y pequeño durmiendo con mi hermanita en la misma habitacion.
Y de repente mire mi mano y tenia un cigarro medio consumido, y jugaba a los oficios con papel moneda de por medio.
Sentado en la acera me arrancaba la costra de una herida en la rodilla, despacio, muy despacio.
Y de repente me encontre acariciando la parte anterior de tu muslo con mi nariz.
Inexorable, lento, constante, como una cancion de Sade. He pasado de amar el viento en mi espalda sudorosa a morir por escuchar otra vez el punteo de una guitarra.
Untaba la mantequilla en la parte superior del bocadillo.
Y de repente me encontre venerando el veneno de tu sonrisa, mirando de cerca el rimmel de tus ojos y pensando en nuestra descendencia.
Forzabamos la maquina, nos sentiamos dioses, eramos angeles.
Y el peso de la responsabilidad nos ha atado al suelo de este mundo puto hastiado de nuestras risas.
Te miraba a hurtadillas en el recreo y sentia calor en las mejillas, en el vientre.
Te miro de frente a los ojos y hundo mis uñas en las palmas de las manos para contener el beso que te mereces.
Escribia "roma" en los arboles de al lado de tu casa para que nadie supiera que habia que leer al reves esa palabra.
Habia que leerla al reves, tenias que leerla al reves.
Pero no la leiste, el tiempo te ha dejado atras y ya no sabes quien soy.
Yo era feliz y pequeño, he parpadeado y todo ha cambiado.
Mas sigo funcionando igual. Como el tiempo.
By Pollo Frito
Es curioso ver cómo cualquier sitio puede llegar a ser igualmente un sitio importante.
Veo esta casa por primera vez y se me antoja plagada de lugares comunes.
Recuerdos que hace tiempo no habito, sitios que siempre están ahí.
Cualquier rincón que no hayas visto nunca lo has visitado ya mil veces, sólo hace falta el calor de una manta para recordar el brasero. Un rayo de sol, el mismo que calentara mi pueblo. Aire fresco al cruzar el viaducto y huele a leña. En todos sitios huele a veces, a leña, a veces y a leña.
Lugares comunes para un corazón que no perdona ni uno sólo de los momentos que le hicieron feliz.
El hogar lo lleva uno dentro.
BY PACHULI CARACOL.
Tengo mis palabras en la maleta,
Mis ideas no viajan conmigo.
Se desordena mi mente con el traqueteo del tren y me salen palabras mezcladas
En me minte, a vecos ne antindo mus pinsimeintus,
Un bache, toro bache
Se mi agotan ceme un cóctel,
¡¡Prótxema perrada: La Luna!!
Aste trin ve mou diprise!!!!
Y de repente, La Calma.
No hemos llegado a ningún sitio y si embargo, la calma.
No se muy bien donde acabará este viaje, pero tengo clara una cosa:
ESTOY EXACTAMENTE DONDE QUIERO ESTAR.
Vuelven las palabras a su sitio.
BY PACHULI (perdón por el retraso…)
Había dejado de creer en la Princesa Caracol.
Y de repente: EL CAMBIO.
La única constante en la vida es el cambio.
Por algún motivo había olvidado esta máxima de la Princesa Caracol
, la había guardado en cualquier caja de mi última mudanza y ahora que de nuevo hay que mover los muebles aparece bajo el sofá mi Princesa Caracol.
“Arranca las raíces que has echado, deja que se sequen. Deja tu casa y tus plantas.
Todo lo que necesitas está en ti misma.
La vida no espera a nadie, despacio, sin pausa avanza.
Todo lo que eres está en ti misma.
Que el peso de tu casa no te impida avanzar. Que tus cosas no sean tu lastre. Que las maletas se pierdan por el camino, no importa.
Todo lo que necesitas está en ti misma.”
¡Bon Voyage! me susurra, desde el fondo de mi misma:
Mi Princesa Caracol.
by Pachuli Caracol.
El reloj acaba con mi sueño.
Abro un ojo. Lo busco con la mano.
Lo cojo, lo apago.
CIERRO MI OJO
Me giro, te busco entre las sábanas, te encuentro. Abrazo tu cintura y me arrimo bien a ti.
QUÉ CALENTITO…
Suena el despertador.
Abres un ojo, me buscas, coges mi brazo y lo aprietas contra ti.
CIERRAS TU OJO
Suena el despertador.
Lo busco. Lo apago, lo dejo bien cerca.
Te giras, me abrazas, te abrazo. Me besas la frente, te beso en el pecho.
Me besas, te beso. Me abrazas, me estiro, te estiras.
Suena el despertador.
Me miras,
me sonríes,
me susurras: “Buenos días”
Sí, seguro que sí.
BY Pachuli.
No estoy dormida, estoy pensando…
Es difícil comprometerse a ser consciente.
Algunas veces es mejor dormirse, caer en el letargo, para no tener que mentir, pero yo no estoy dormida, estoy pensando.
Me hago la dormida a veces para no reconocer que estoy pensando.
Hay veces que me duermo cuando intento pensar, porque me aburren las historias que me cuento.
Otras veces, muchas, ni pienso ni duermo.
Entonces escucho música, con las orejas bien abiertas. Hago cosas que me hacen feliz, porque no pienso, porque se que no son sueños, porque me siento
despiertayvivayvibrante…
Algunos días pasan para mi como un punto en el horizonte y desaparecen.
Esos días no tengo nada que escribir.
By Pachuli.